Es, este, un libro lleno de maravillosas fotografías
que nos invitan a disfrutar de las reliquias de fe de nuestros
antepasados. Hay cuatro ámbitos sagrados que en estas
páginas se ofrecen: · Las dos Parroquias
de Beasain: Ntra. Sra. de la Asunción y San Martín
de Loinaz. · Parroquias de los barrios: Arriaran,
Astigarreta, Garin y Matxinbenta. · Otros recintos
son capillas, ermitas y santuarios: Ntra. Sra. de Loinaz, Ntra.
Sra. de Belen, San Andrés, Residencia Arangoiti, Santo
Cristo (Ezkiaga). · Finalmente, sin cubierta aparecen:
el Crucero de Dolarea y la estatua de San Martín de Loinaz.
La información se organiza en base a parroquias, ermitas,
capillas, etc. Al comienzo de cada una se ofrece una breve
introducción y a continuación se detalla cada
uno de los elementos con su fotografía. Así
mismo se ha realizado una espléndida labor al detallar
la fecha de construcción o creación de cada
elemento.
En definitiva, se trata de un libro práctico, ya que
su reducido formato permite llevarlo con nosotros mientras
nos acercamos a los lugares que indica. Así nos permite
percatarnos de detalles del patrimonio religioso en los que
a menudo no nos fijamos.
Sin duda muchos de los lectores, al contemplar este museo
artístico religioso, podrán sacar a la luz tantos
símbolos religiosos que están guardados en las
familias.
Pero la intención del autor no es ofrecer al pueblo
el valor artístico de estas expresiones religiosas,
sino la de contemplar con admiración y gratitud estas
manifestaciones de la fe tan arraigada y celebrativa de nuestros
antepasados.
La experiencia religiosa tiene un valor similar en hombres
y en mujeres, para mayores y para niños, para jóvenes
como para adultos. Y con este punto de partida, resulta muy
natural encontrarnos con modelos de fe tan variados en parroquias,
retablos, altares e imágenes. Así, por ejemplo:
· Para l@s niñ@s , escenas de la infancia de
Jesús, ángeles, niños santos.
· Para los jóvenes, escenas de la juventud de
Jesús o jóvenes santos.
· Para los adultos, pasajes de Jesús adulto
o santos también adultos.
· Para los varones, santos varones famosos.
· Para las mujeres, mujeres santas.
La religiosidad popular ha tenido como partícipe de
primer orden el mismo pueblo. De ahí que según
los sentimientos o ansias del pueblo, así son los santos
de su protección. Por eso, como en nuestros pueblos
del País Vasco, las mujeres han sido las mediadoras
más fundamentales, resulta clara la presencia de la
múltiple devoción mariana en todos nuestro pueblos.
Pero en el caso de Beasain y la zona, la mayoría de
las mediaciones de santos ha sido de hombres, no de mujeres.
Ello parece que se debe a que la elección de las santas
mediadoras no ha procedido de la religiosidad del pueblo sino
de la jerarquía que la A finales del siglo XIX, la
villa de Beasain contaba con unos 2.000 habitantes y unos
45 edificios en su antiguo casco urbano. Los padrones municipales
de 1.842 y 1.867, así como el Censo Provincial efectuado
en el año 1.889, fueron el punto de partida para, poco
a poco, ir indagando y conociendo algo más de esas
casas y sus habitantes.
En este trabajo vamos a conocer los nombres y la pequeña
historia de esas casas que se ven en una imagen de finales
del siglo XIX, al mismo tiempo que reseñamos algún
otro tipo de construcción. Se nombran también
algunos conocidos solares en donde se ubicaron casas que fueron
importantes en la villa y que, en las fechas en las que se
tomó la fotografía de la que partimos, las primitivas
edificaciones ya habían desaparecido.
Aunque no lo parezca, las casas del pueblo, sus terrenos,
gentes y costumbres han cambiado a gran velocidad desde la
segunda mitad del siglo XX. Una muestra de ello son los caseríos
urbanos, paisajes y edificios del antiguo casco de Beasain.
Tomando exclusivamente como referencia las 40 construcciones
del citado casco, sobre las que hemos recabado, información
y que presentamos en este trabajo, vemos que treinta de ellas
han desaparecido, ocho han sido modificadas o restauradas
total o parcialmente- entre ellas la Parroquia y las dos casas
dependientes de la misma- y solos dos edificios se mantenían
en el año 1.999 -aunque en ruínas- prácticamente
tal y como era su fachada a finales del último cuarto
del siglo XIX.
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